viernes, 24 de diciembre de 2010

..Mariposa..


Al principio solo fuiste una más de esas personas que estaban en la lista de espera que la vida tenia por presentarme, solo ese ser que hacia parte de un jardín infinito, un jardín que se habría ante mis ojos.

Preguntas de quien eres y porque estás aquí, llegaron a mí , y así poco a poco yacía en una pradera y tu de mi mano, me permitiste por medio de una pregunta y una sencilla respuesta saber porque sonreías.

Recuerdo que pase días suspendida en el aire, decidiendo de forma inconsciente que pasa en mi interior o mejor dicho en mi corazón; descifrando porque mi preocupación de que estés bien, de que tu sonrisa perdure, de que una sencilla conversación dure horas y horas, descifrando porque los demás dicen que me gustas y porque yo podría sentir eso. El tiempo corre y nuestro cariño crece, porque la amistad es duradera, es la entrega de tu corazón y el mío para afrontar y sobrellevar situaciones que esa misma vida que nos presento nos pone a prueba.

Ahora después de mucho sentir y poco pensar lo entiendo todo, pero soy consciente de lo que es realidad, ya comprendo que es eso que muchos dicen sentir y sé que es puro porque al ver hacia adelante estas hay, como el viento, como el calor del sol, como el vuelo de aquella mariposa mar de colores, mar de sensaciones y percepciones.
Esa tarde, en medio de la complicidad, un lugar común fue el perfecto escondite y las personas a nuestro alrededor las fichas de un juego que continua y aun no sabemos quién es la ganadora, aunque creo que todos pierden de una forma u otra; esa tarde mi corazón batió récor güiness en el palpitar más fuerte, tu boca logro la velocidad más alta a estar cerca de la mía, tu hombro sirvió de apoyo a las ganas de salir corriendo, tus palabras fueron un golpe más para sentirme indefensa, y una ventana fue la escusa perfecta para que aquella mariposa volara.
Te acercas y no sé qué hacer, pero al mismo tiempo se que esto es lo que tenía que pasar, te espero y no sé si lo hago bien, pero sé que no tengo de que preocuparme, el miedo se apodero de mi cuerpo pero tu mirada que ato mis ojos a los tuyos y poco a poco acorta la distancia no me deja huir. Suavidad es una palabra que hace parte de lo que sentí, pero no es ni la cuarta parte de lo que quiero decir, porque tu boca, se apodero de la mía, movimientos muy suaves lograron que rompiera las leyes de gravedad, y el solo sentirte cerca me hizo ser feliz; tómame de la mano y no te preocupes que no te dejare ir pero seguirás siendo libre.

En medio de tu mar de colores, aquel negro que resalta tus alas, esconde ese silencio de lo que me quieres decir, pero sabes que lo sé todo con solo mirarte a los ojos, en ese azul cielo aguarda tu corazón, reservado inexplicablemente a un cofre de arcoíris; en ese blanco infinito espera ser liberado ese ser que quiere ser amado, ese comprensivo capricho de ser una niña consentida y como olvidar ese rojo fuego que te permite ser observada pero no tocada, ese que te permite volar libremente de flor en flor, ese que me permite decirte que no y que no me permite dejarte ir.
Ahora después de mucho pensar y poco sentir, todo queda más claro, en esta partida nadie gana y nadie pierde, yo seguiré a tu lado como el aire que favorece tu vuelo y tú me seguirás regalando besos que me recuerdan lo bello que es estar enamorada del amor; Porque gracias a esta buena mala suerte de tenerte y jamás poseerte, puedo creer en un futuro cerca al tuyo, a una vida compartida, pero no consumida por un sentimiento que a pesar de nunca quizás ser correspondido crese con el solo salir del sol, con el solo llegar del atardecer.
Tú, mariposa multicolor, sigues cruzándote en mi caminar para sacarme un sin número de sonrisas, sigues creando colores imaginarios que desatan telones de telaraña de mi vida, sigues navegando en contra de la corriente que es mi cordura y así poco a poco enloqueciendo mi sentido común, demostrando una vez más que por el momento soy solo tuya; porque no creerás que estará este sentir como a aquel lucero que acompaña en cada anochecer a la luna, porque así no lo quiera y jamás lo crea posible, se que te irás volando en ese danzar titilante que te caracteriza y volaras muy lejos de mi corazón, pero seguirás siendo mi amiga. Parece imposible pero es alcanzable, porque sé que el cariño se transforma y espero que el mío cumpla un ciclo retrospectivo y pase de ser este gran amor a un muy grande cariño.

Ahora que lo pienso bien, todo esto es incoherente, porque con solo tenerte cerca, estas palabras toman vida y cambian de lugar dándole forma a las palabras que nunca creo pronunciar y que dudo que tus oídos lleguen a oir, esas palabras como “ te amo tanto” o “ tus besos son todo aquello que quiero poseer y resguardar como mi más grande tesoro”, ese tipo de cursilerías que solo pasan por mi cabeza en un vals de imágenes ficticias que me hacen sonrojar de vez en cuando, y aun me causa gracia el pensar en todo esto y poder plasmarlo sin inconveniente alguno, como si fuera uno más de mis trabajos, uno más de esos deberes que cumples para algún día ejercer lo que te ayudara a encontrar quien eres, bueno o por lo menos eso espero.

Recuerdas aquella tarde, aquella en la que el gris del cielo no permitía distinguir bien los colores de la ciudad, haciendo que todo pareciera una de esas pinturas en las que se van desprendiendo los colores del lienzo como si llorara la pintura, aunque no creo que te acuerdes no me molesta relatarlo en esta oportunidad. Tu ligeramente despeinada por la briza y yo ligeramente congelada por el frio, debajo de una de esas carpas de colores azul, blanco y rojo paradas una junto a la otra procurando no mojarnos más, el agua que caía desde arriba, me imagino que desde nuestra nube personal ya fluctuaba en mi dedo gordo , ahogando mis pies lentamente, sin darles la oportunidad de pedir auxilio, tú, con la mirada distante, quizás observando cómo los carros hacían olas en cuestión de segundos, yo con la mirada fija en tu rostro , tratando de descifrar, porque no me miras, seguido de unos cuantos comentarios, que lograron su cometido y te robaron una sonrisa, gesticulación que le permite a mi alma descansar, tomar fuerzas y continuar, así callada, solo parada a tu lado, disfrutando de ese momento que puedo compartir contigo, de esos minutos que para mí son grandiosas horas; mi mano un poco helada, rosa a la tuya por casualidad, te sorprende la idea de que mi cuerpo tenga tan baja temperatura y sin darme tiempo, de por lo menos reaccionar, la tomas y la metes en tu bolsillo, pides mi otra mano y la frotas con fuerza, argumentando que debería de andar con un abrigo, que a este paso me podría enfermar, no sabes lo equivocada que estabas, ya que si eso hubiese pasado tu mano no estaría entrelazada con la mía, y no habríamos tenido la oportunidad de romper el hielo que era más grande que el granizo que atacaba la carpa que en ese momento nos protegía, si, ya se, exagero un poco, pero como no hacerlo si esa tormenta fue mágica al tenerte cerca, pero bueno no quiero llegar a idolatrarte, solo quiero que te des cuenta de la magnitud de mis sentimientos o por lo menos puedas percibir lo poco que te quiero. Así poco a poco, la lluvia siguió danzando pero cada vez más lejos de nosotras, ahora tu me abrazabas y yo ya no sentía frio, tu seguías despeinada y ahora un poco mojada, por uno u otra gota de lluvia que se acerco a lograba rosar aquella piel que solo me pertenece cuando me robas un beso, esa que le pertenece al cielo y que solo espero que siga siendo eternamente amada.

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